Cuando el alma reconoce su mitad...




Nunca fue el  corazón quien eligió primero... 


Mi alma reconoció la suya mucho antes de que mi mente y mi corazón pudieran entender qué estaba ocurriendo. Sentí una conexión profundamente familiar, como si nos conociéramos de antes. Siempre sentí que nuestras esencias hablaban el mismo idioma. Como dos polaridades destinadas a complementarse, no porque fueran idénticas, sino porque nacían de una misma verdad.


Nunca me enamoré de la máscara que él mostraba al mundo. Me enamoré de la verdad que aparecía entre las grietas de su armadura. De esa versión de él que asomaba apenas unos segundos antes de volver a esconderse. De esa verdad que él aún no reconoce... de esa mirada profunda que no necesitaba palabras porque mi alma ya entendía.


Quizá por eso este amor da tanto miedo...porque amarse consiste en atreverse a encontrarse a uno mismo primero. En atravesar el propio infierno, mirar de frente las heridas que llevan años gobernando tu vida y permitir que el ego deje de decidir por miedo lo que el alma ya sabe desde hace tiempo.


Pero esta unión no puede sostenerse mientras uno de los dos siga viviendo desde el miedo a ser quien realmente es...


Amar a veces también es soltar y comprender que no puedes recorrer por otro el camino hacia sí mismo. El viaje a su interior es algo que debe hacer solo...Y quizá ese sea el mayor acto de amor: confiar en que, si dos almas realmente estaban destinadas a encontrarse, se volverán a encontrar. 💞


Awen

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