Cuando el Sol abraza a la Luna
¿Qué es más real: lo que se siente o lo que te obligas a olvidar? Preguntó. La respuesta nunca estuvo en duda. Sentir es la única verdad incontestable; olvidar es solo un artificio de la mente para sobrevivir a lo que me quema, aunque pasar página sea necesario para cerrar historias. Pero es que esta no la quiero cerrar, pero él siempre me empuja a ello. ¿Cómo se olvida a quien amas cuando cada fibra de tu ser se niega a la amnesia? ¿Cómo se deja de soñar con ese instante compartido que jamás llegó a encarnarse en la realidad? Durante toda mi vida, mi razón y mi corazón caminaron de la mano con una lucidez pasmosa. En mis relaciones pasadas jamás toleré ni media falta de respeto; a la primera señal, me elegía a mí sin dudarlo, sin mirar atrás. Incluso en mi matrimonio, si aguanté el paso del tiempo, fue por razones tangibles: los hijos, una vida construida a dos manos, proyectos y responsabilidades donde las decisiones no siempre eran individuales, situiaciones muy concreta...








