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Duelos: Lo que mi alma no quiere olvidar

¿Cómo se supone que se olvida a alguien que ha calado tan hondo que te ha tocado el alma desde la raíz? Mis noches son más frías sin él, y el pecho me duele de una forma física, literal, de no sentirle cerca. Me consume la preocupación de que no esté bien, de que algo malo le suceda, porque la verdad que desgarra es que le amo con todo mi ser. Él es especial, con esos ojitos y esa cara de niño travieso, con esa boquita que he soñado tantas veces que besaba mientras el mundo se detenía. Echo de menos no saber cómo sería poder tocarle, no saber nunca a qué saben sus labios de verdad, no sentirle abrazado a mí. Sé que habríamos sido dinamita juntos, que la vida compartida habría sido una auténtica bomba. Yo solo quería enseñarle a quedarse despacio, poquito a poco. Pero su miedo era tan gigante que lo veía todo complicado. Creía que yo entraría como un elefante en una cacharrería y arrasaría con todo su mundo. Y no era así. Sé ponerme mi avatar y ceder cuando toca; con él cedía el control...

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